BARRIGAS
MELBA, MARINA, BELKIS Y YO, CON NUESTROS HIJOS A CUESTAS... ¡COÑO QUE BONITAS BARRIGAS!
Dar vida, crear vida, enseñar vida... Vaya que son una bendición esos niños que ya caminan, van a la escuela, sonrien, acarician, quieren, rien, lloran... y ahí estamos nosotras, años atrás, encubando esta aventura de ser madres -sólo Melba lo había experimentado antes- nueve largos, eternos y maravillosos meses. Nosotras llenas de ilusiones, sueños y proyectos respecto a esas criaturas que sentiamos crecer... Ahora exigen sus derechos, toman sus decisiones e invaden hasta el último rincón de nuestras existencias... Amaneceres de trasnoche por una fiebre, un dolor o una maña, trabajos postergados "porque hay que ir a buscar a los niños", emociones ante el primer diente, alegría con los primeros pasos, saltar de felicidad cuando ¡por fin! andan en bicicleta sin ruedas chiquitas... Llorar con ellos -o por ellos- cuando se rompe el vaso favorito "era el de Ronaldiho" con los ojitos llenos de lágrimas y decepción, entonces explicarles que en la vida -a veces- perdemos o se nos rompen cosas que son irrecuperables y eso nos causa mucha tristeza... es la única manera de aprender que la vida es así de frágil, que deben vivir intensamente antes que esos momentos se les escapen -atesorar en sus corazones cada objeto y/o persona rot@ o extraviad@- recordarles que no hay que olvidarlos, aunque ya no los tengamos.
Ser madre es una larga, infinita y bonita tarea, con ellos aprendemos lo que ha nosotras tanto nos ha costado - y nos cuesta- aprender y entender.
Bendigo cada barriga y cada niño que anda por el mundo, ojalá seamos capaces de criar mejores seres humanos...
No lo estamos haciendo tan mal, por lo pronto nuestros hijos son felices...

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